Un servidor o equipo recién instalado suele incluir configuraciones, servicios y funcionalidades pensadas para funcionar en múltiples escenarios.
El hardening consiste en revisar esa configuración y reducir todo aquello que no sea necesario, disminuyendo las posibilidades que tendría un atacante de aprovechar una debilidad.
No existe una configuración universal aplicable a todos los sistemas. El endurecimiento debe realizarse considerando la función del equipo, los servicios que presta y los riesgos que enfrenta.
Qué significa superficie de ataque
La superficie de ataque incluye servicios, puertos, aplicaciones, usuarios, protocolos e interfaces mediante los cuales un sistema puede interactuar con su entorno.
Cuantos más componentes innecesarios estén disponibles, mayor será la cantidad de puntos que deben protegerse y mantenerse.
Deshabilitar servicios innecesarios
Todo servicio activo consume recursos y puede incorporar vulnerabilidades.
Si una funcionalidad no es necesaria para cumplir el propósito del sistema, mantenerla habilitada solamente aumenta la exposición.
Identificar servicios activos.
Determinar cuáles son realmente necesarios.
Deshabilitar componentes no utilizados.
Documentar los servicios que deben permanecer habilitados.
Revisar cuentas y privilegios
Cuentas predeterminadas, usuarios antiguos o permisos excesivos deberían eliminarse o corregirse.
La administración de identidades constituye una parte central del proceso de hardening.
Eliminar cuentas que ya no se utilizan.
Cambiar credenciales predeterminadas.
Aplicar el principio de mínimo privilegio.
Separar cuentas administrativas de cuentas de uso habitual.
Utilizar autenticación adicional cuando el riesgo lo justifique.
Mantener sistemas y aplicaciones actualizados
Muchas vulnerabilidades conocidas cuentan con correcciones disponibles.
Un proceso de actualización permite reducir la exposición a fallas que ya fueron identificadas públicamente y para las cuales existe una solución.
Limitar la exposición de red
No todos los servicios necesitan estar disponibles para todos los equipos ni ser accesibles desde Internet.
Firewalls, segmentación y reglas de acceso ayudan a restringir quién puede conectarse y desde qué ubicaciones.
Cerrar puertos innecesarios.
Restringir accesos administrativos.
Separar redes cuando corresponda.
Evitar exponer directamente servicios internos.
Revisar periódicamente reglas de firewall.
Registrar y supervisar actividad
Los registros permiten detectar comportamientos anómalos e investigar incidentes posteriormente.
El hardening también debería contemplar auditoría, monitoreo y conservación adecuada de logs relevantes.
El hardening no es una tarea única
Las configuraciones deben revisarse a medida que cambian los sistemas, aparecen nuevas vulnerabilidades o se incorporan servicios.
Una configuración segura necesita mantenimiento del mismo modo que cualquier otro componente tecnológico.